viernes, 27 de febrero de 2009

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL EDUCADOR A DISTANCIA






HOLA DE NUEVO!

UNA VEZ MÁS, AGREGO ESTA ENTRADA QUE FORMA PARTE DE UNA TAREA ASIGNADA POR EL DIPLOMADO DE ESTRATEGIAS DIDÁCTICAS PARA LA ENSEÑANZA DE COMPETENCIAS INFORMÁTICAS BÁSICAS DEL
INSTITUTO LATINOAMERICANO DE LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA
CENTRO DE ESTUDIOS EN COMUNICACIÓN Y TECNOLOGÍAS EDUCATIVAS

Se trata de un ensayo que hicimos en equipo, dos supercuates y yo, acerca de los principios básicos que debemos tener los que nos dedicamos a la asesoría o tutoría, tanto presencial como a distancia.

De antemano sé que estoy expuesta a la piratería, pero, ¿no es acaso ese el riesgo que conlleva este maravilloso medio?. Ojalá les sirva tanto a los bien como a los mal intencionados.

Ensayo:

“PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA TUTORÍA PRESENCIAL Y A DISTANCIA”

por: Campos Cruz María Luisa, Guevara Flores Ricardo Daniel y López Castro María Isabel Elena.



RESUMEN:
En la actualidad con los avances tecnológicos y la incorporación del internet al plano educativo, se ha creado una nueva modalidad de educación a distancia en la que los estudiantes no necesitan asistir a un aula, pues los avances se envían por correo electrónico y son valorados por un tutor que es la persona que guía el proceso educativo a distancia. El tutor debe tener unas habilidades diferentes a la de un profesor que se dedique a la formación profesional presencial, algunas de ellas pueden ser el dominio sobre las nuevas tecnologías, conocimientos para organizar y gestionar cursos en línea y lo que sería habitualmente un grupo en esta modalidad. Debe coordinar el debate a través de foros, manteniendo una capacidad de comunicación escrita muy específica y clara, ya que la presencia física no está y por tanto no puede ver al alumno que tiene en frente. El apoyo de las herramientas tecnológicas deben ser las adecuadas para el logro por parte del alumno de los objetivos propuestos.

INTRODUCCIÓN:

Quien ayuda a otro a aprender, normalmente, es llamado maestro. Tendencias actuales han propiciado que se le reconozca ahora como facilitador y mediador. La práctica docente ha pasado de ser academicista-enciclopedista a una práctica tecnológicamente apoyada e incluso prescindiendo de la atención directa y presencial de los alumnos, con el interés, como lo mencionan Elia Olea Desserti y Patricia Pérez Vizuet[1], de dar una atención integral al proceso de aprendizaje, lo cual ha tenido y tiene el propósito de mejorar el aprovechamiento escolar.
Este tipo de aprendizaje, a distancia, requiere de quienes participan en él características específicas debido a que se genera en un ambiente de mayor libertad y flexibilidad. El alumno mejora y saca mayor provecho de sus estrategias de aprendizaje, además de que se ve forzado a resolver los problemas inmediatos que puedan surgir, dejando un poco de lado aquellos de índole personal y desempeñándose con menor formalidad, beneficiándose la comunicación personal y grupal, dando como resultado un incremento en la productividad, al tener mayor control en la administración de sus tiempos.
Por otro lado, el docente-tutor fomenta las experiencias formativas de sus alumnos en sus propios contextos de vida apoyándose en recursos tecnológicos, propiciando la cooperación y la interacción entre los tutorados, posibilitándose así atenderlos en diferentes momentos y sedes, manteniendo siempre una relación pedagógica efectiva pues está atento al proceso de aprendizaje del estudiante y de los factores que pueden afectarlo.

DESARROLLO:
Los principios de la educación a distancia, según Olea Desserti y Pérez Vizuet, se resumen en: personalización, autonomía, formación integral, permanencia, vinculación teoría-práctica, respeto a características individuales, flexibilidad y fomento de la autoevaluación. Tomando en cuenta estos principios, se deduce que deben ser considerados los estilos de aprendizaje de los alumnos, los recursos necesarios audiovisuales e informáticos, así como la dosificación de actividades y el tipo de evaluación que siempre debe ser acorde a los estilos de aprendizaje detectados, lo cual fomenta una mejoría en el autoconocimiento y, por ende, el meta-aprendizaje.
Podría pensarse que para lograr lo anterior, se requiere que el docente sea un verdadero hacker, apasionado buscador de información, creativo apoyado en tecnología. Cabría aquí mencionar lo que el “jargón file” diccionario del jackerismo citado en la obra de Pekka Himanen[2], compila y define a los hackers como personas que se dedican a “programar de forma entusiasta” y creen que “poner en común la información constituye un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación siempre que ello sea posible”
Y precisamente para que estos principios de educación a distancia mencionados en el párrafo anterior sean cumplidos, se requiere de docentes con una ética que los haga capaces de desempeñarse como un hacker, es decir, estar dispuestos a realizar las partes menos interesantes que sean necesarias para la realización del todo, la relevancia de ese todo hace que incluso sus aspectos más aburridos valgan la pena. Que tengan una libre relación con el tiempo y gusten de seguir su propio ritmo de vida[3].
El tutor es considerado un recurso de excelencia ya que: es orientador y facilitador del aprendizaje, un experto en formas de comunicación y flexible a las necesidades del programa y del estudiante. En la actualidad debe además tener habilidad en el manejo de nuevas tecnologías para favorecer el intercambio de información entre los estudiantes. Otro aspecto importante es la función en cuanto a la investigación. De acuerdo al tipo de tutorías, se tiene que hay de carácter presencial, en las que la comunicación es frontal-individual y grupal, y a las que puede acudir el tutor de acuerdo a su planeación.
Al hablar de tutores a distancia, y habiendo mencionado anteriormente a los hackers, cabría hacer una oportuna diferenciación entre la relación hacker-usuario y la de tutor-tutorado pues estos últimos asumen partes sin duda menos gozosas pero no por ello, menos necesarias. Los hackers desean cumplir sus pasiones y están dispuestos a admitir que ni siquiera el cumplimiento de las tareas que les resultan interesantes es siempre una aceptación social.
CONCLUSIONES:
Hablar de la figura de un tutor es considerar una amplia gama de conceptualizaciones, en las que se ubica al tutor como un orientador y guía para el aprendizaje de los contenidos temáticos. Hay quienes consideran que debe ser un facilitador y dar acompañamiento a los estudiantes hacia el logro de objetivos curriculares determinados y para otros más, es un animador y creador de ambiente propicios para el proceso de aprendizaje. En este sentido lo ideal es que el tutor sea visto como un agente integral, desde tres ámbitos diferentes: agente de transformación social, técnico-científico y el pedagógico.
Desde el ámbito agente de transformación social el docente tutor debe ser un mediador cultural capaz de direccionar estrategias que posibiliten el diálogo, la consolidación de procesos democráticos, de participación y la apropiación social de los conocimientos. Es necesario crear un modelo de enseñanza donde se privilegie el diálogo y se posibiliten la búsqueda de respuestas para la construcción y socialización de conocimientos en torno a un problema. En el ámbito técnico-científico debe estar constituido por el dominio de una disciplina, en este sentido es importante que el tutor posea información amplia y profunda en lo que constituye su campo específico de enseñanza, lo cual requiere que el tutor sea investigador, en este sentido la formación debe ser interdisciplinar con el fin de ampliar y promover el conocimiento en los tutorados. Y desde el ámbito pedagógico el tutor es el elemento vincular de la relación estudiante- conocimiento, esto exige que el tutor demuestre competencias comunicativas, psicológicas y didácticas que le permitan planificar, desarrollar y evaluar procesos de enseñanza que puedan involucrar efectivamente a los alumnos en el desarrollo del procesos de pensamiento llegando a la autonomía que le permita al tutorado comprometerse en la búsqueda de la transformación social.

BIBLIOGRAFÍA:
Olea Desserti Elia y Pérez Vizuet Patricia “Relevancia del Tutor en los Programas a Distancia”. Instituto Politécnico Nacional. Escuela Superior de Comercio y Administración En:www.udgvirtual.udg.mx/apertura/num2/pdfs/01_relevancia_tutor.pdf recuperada el 16 de enero del 2009.

Himanen, Pekka. “La ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” Ediciones Destino.



[1] Relevancia del Tutor en los Programas a Distancia. Olea Desserti Elia y Pérez Vizuet Patricia. Instituto Politécnico Nacional. Escuela Superior de Comercio y Administración, Unidad Santo Tomás, en: www.udgvirtual.udg.mx/apertura/num2/pdfs/01_relevancia_tutor.pdf Recuperada el 16 de Enero del 2009.
[2] Himanen, Pekka. “La ética del Hacker y el espíritu de la era de la información” Ediciones Destino.
[3] op.cit.

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